Entradas

Soliloquio: El delirio del Gran Padre: cuando el pastor cree suyo lo que es de Dios

Imagen
Soliloquios El delirio del Gran Padre: cuando el pastor cree suyo lo que es de Dios Por Juan Carlos Parra Hay una locura que no grita, no delira por los pasillos ni descuida los balances: funciona. Es la del líder religioso que, sin dejar de predicar buena doctrina, ha llegado a creer que los fieles son sus hijos, que la esposa de Cristo es su esposa y que la casa de Dios es su negocio . La psiquiatría tiene un nombre técnico para las ideas fijas que conviven con una vida aparentemente normal; la Escritura tiene otro, más antiguo, y también tiene el remedio . Acabo de terminar un relato de suspense . Su protagonista regenta una guardería modélica —veinte años de inspecciones impecables, sonrisas medidas, festivales de fin de curso— y alberga por dentro una sola idea falsa, crecida durante décadas como crece una raíz debajo de una acera intacta: que los niños que cuida son, en justicia, suyos; que los padres que los traen cada mañana no los merecen. El día en que la idea madura, el h...

Bienvenido a casa, Christian (un relato de suspense)

Imagen
Bienvenido a casa, Christian Relato 1 Aquella mañana de septiembre, después de dejar a su hijo en la guardería, Edward Cornwell condujo hacia el trabajo con una sensación que no supo nombrar. Atlanta estrenaba ese primer fresco del año que huele a césped cortado por última vez, el tráfico llevaba su paso de siempre por Piedmont, y no había en toda la mañana un solo motivo visible para aquella inquietud; de modo que Edward hizo lo que hacemos todos con los malos presentimientos que no tienen percha donde colgarse: le buscó una. Y la encontró en la película de la noche anterior. La habían visto a medias, Glenda dormitando contra su hombro desde el segundo acto: un vecindario impecable de Illinois, céspedes a cordel, banderitas en los porches, y un vecino de sonrisa servicial que iba haciendo desaparecer, uno a uno, a los niños de las familias hispanas de la calle para esconderlos en el sótano de la casa de sus difuntos padres. El final había sido pasable —los niños rescatados, el monstru...