Cuento: Las dos islas Hubo una vez un reino formado por dos grandes islas llamadas Isla Esmeralda e Isla Dormida. Se alzaban la una junto a la otra; Esmeralda más al oriente y Dormida al occidente; y a algo menos de una legua de separación de la tierra continental, distancia que nadie se atrevía a cruzar si no lo hacía en un buen barco, pues las corrientes marítimas eran traicioneras y las aguas rebosaban de tiburones hambrientos. A pesar de aquella barrera natural, el reino fue conocido por el nombre de Islas Pacíficas, y su rey, Anselmo, había honrado el sobrenombre del país con su carácter sereno y apacible. Esmeralda y Dormida, denominación oficial de la nación, gozaba de buena relación con los reinos vecinos, y no se registraba una guerra desde que los cronistas hicieron su trabajo. Por tal motivo, Anselmo jamás se planteó si debía fortificar sus castillos: ni el de verano, en la isla oriental, ni el de invierno, en la occidental. Los ciudadanos del reino fueron entrenados para el...